LA CONTINUIDAD DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES LATINOAMERICANO
Fecha Lunes, 04 diciembre a las 12:12:45
Tema Gobernabilidad


La Continuidad De Los Movimientos Sociales Latinoamericano

José Miguel Izquierdo S.



Enviado: 7 de Febrero del 2005

Iº Introducción

El presente informe tiene como objetivo presentar una perspectiva de análisis sobre los movimientos étnicos y sociales en Latinoamérica, prestando especial atención a la posibilidad de entenderlos como un fenómeno de carácter continental, por lo tanto, dotado de cierta unidad y organización. El crecimiento de estos movimientos se apoyaría en estructuras sociales, políticas y económicas; en instituciones del sistema multilateral interamericano y en las nuevas carreteras de la información, donde se verifica el carácter acomodaticio del paradigma crítico, fundamento ideológico del movimiento.

La perspectiva de análisis sobre los movimientos étnicos está tomada del Modelo de Anticipación de Conflictos Etnicos, diseñado por los investigadores Ashley J. Tellis, Thomas Szayana y James A. Winnefeld, para la Corporación RAND. Asumiendo una impronta weberiana, los autores presentan una visión de los conflictos étnicos basados en la idea de que éstos surgen de una combinación de factores derivados de la distribución del poder y de elementos propios del sistema de creencias subjetivas sobre la comunidad de origen y de beneficios posibles en el ejercicio de la movilización social. De esa forma, se analiza la posibilidad de que la dominación y la deprivación social se transformen en un imperativo de movilización grupal.

Asimismo, la percepción de que es posible afirmar la existencia de un fenómeno de carácter continental surge del análisis de tipos de liderazgos asumidos por los líderes de movimientos indigenistas latinoamericanos, encontrando similitudes con las declaraciones expresadas por cabecillas de movimientos chilenos.

Al descubrir algunas de estas similitudes analizamos el grado de unidad que estos movimientos pueden haber alcanzado. En los hechos, se observó la relación que estos líderes establecieron en diversos foros internacionales, especialmente, desde la creación del Foro de Sao Paulo, a comienzos de los 90. Al respecto, nos interesa aclarar que la herencia crítica de la ideología que sustenta estos movimientos permite afirmar que, si bien se ha abandonado la estructura y organización militar, el carácter acomodaticio de esta ideología ha permitido la utilización de todas las vías disponibles para acceder al poder y se ha desarrollado un tipo de liderazgo horizontal (propio del movimiento zapatista) y se orientó a la subversión profunda del orden establecido. Por lo tanto, el medio empleado por estos grupos en su acción política puede no ser la violencia o también, en el caso de utilizarse, esta puede ser reducida a grados mínimos; pero en todos los casos se observó este fenómeno como la consecuencia de una decisión estratégica. Especial relevancia en esta contratación empírica cobró la revolución social de septiembre pasado, en Bolivia, por lo que dedicaremos el análisis de caso a la aplicación de las variables aquí presentadas a este caso.

Los vínculos entre dichos organismos pueden ser apreciados desde el punto de vista teórico, pero también desde la verificación de cierta tendencia hacia la organización en torno a referentes que buscan un espacio de legitimidad en sus respectivas sociedades.

Verificamos también, si la supuesta organización del pretendido movimiento continental ha redundado en el crecimiento del mismo, planteando la posibilidad de comprender que los gobiernos de Hugo Chávez, en Venezuela; Lucio Gutiérrez, en Ecuador; Luiz Inacio "Lula" Da Silva, en Brasil y Alejandro Toledo, en Perú, son parte del éxito de estos movimientos en el continente. Cumplida ya parte del período presidencial de los gobernantes peruano, ecuatoriano y brasileño podría ser analizada la situación interna de estos países, desde el punto de vista de la gobernabilidad.

Asimismo, la creación de un Grupo de Trabajo encargado de elaborar el Proyecto de Declaración Americana sobre los Derechos de las Poblaciones Indígenas, al alero de la Organización de Estados Americanos así como el financiamiento entregado por el Banco Interamericano del Desarrollo a proyectos destinados a preservar y proteger expresiones culturales aborígenes, permitirán afirmar la presencia de instituciones del sistema multilateral interamericano que han servido como canales de identificación y adhesión a las demandas del movimiento. Vemos así que la actividad de la sociedad civil organizada ha cumplido un rol fundamental en la instalación del tema indígena en la agenda interamericana.

La búsqueda de material bibliográfico que nos permitiera sustentar teóricamente nuestra visión sobre los movimientos indigenistas, sobre todo en Chile, nos llevó a la convicción de que las nuevas carreteras de la información han sido fundamentales en el incipiente proceso de unificación y organización de los movimientos. Por ello, el material bibliográfico sobre los contenidos ideológicos de ATTAC, del Bloque Regional del Poder y del Foro de Sao Paulo pueda ser recogido, fácilmente, en la red.

Por último, señalamos que los movimientos sociales, principalmente aquellos agrupados en torno a demandas sociales, como la superación de la pobreza, han asumido la causa indígena como propia, demostrando el carácter acomodaticio del paradigma crítico, ya que son sus propias interpretaciones de la realidad las que permiten dar mayor fuerza y relevancia a dichas agrupaciones.

IIº CONCEPCIONES SOBRE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Las perspectivas de análisis sobre la movilización social presentadas por el modelo que comentamos, pueden ser resumidas en tres grandes líneas: la perspectiva primordialista, la perspectiva crítica y la perspectiva ecléctica.

  1. Acercamiento primordialista:

Entiende, básicamente, que la movilización étnica gira en torno a elementos raciales, biológicos o culturales que se transforman en factores de diferenciación y son generadores de fuertes vínculos de solidaridad.

De esta forma, destacamos la gran importancia que se otorga en esta perspectiva a la capacidad de los grupos de diferenciarse a través de los vínculos de pertenencia y que refieren a la identificación del yo y el otro.

Asimismo, el yo y su lugar en la estructura política en que se desarrolla, desde esta perspectiva, se presenta como un accidente y se desarrolla en un proceso histórico de socialización.

Por lo tanto, desde esta perspectiva, la identidad y la resolución de conflictos se definen sobre la base de los vínculos de solidaridad existentes entre los miembros de un mismo grupo o colectivo. La etnia, entonces, no es un asunto social problemático.

b.- Acercamiento Crítico

Desde esta perspectiva, la etnia aparece como la máscara de la clase. Los conflictos generados por ella, entonces, no son más que un reflejo de la lucha de clases, pero jamás será la causa del conflicto.

Tal como en la teoría marxista clásica, el conflicto étnico surge debido a las relaciones de producción que determinan a los individuos al lugar de los propietarios o de los proletarios.

En este esquema, el Estado cumple la función de mantener el status quo y jamás será el instrumento adecuado para llevar a cabo los cambios sociales requeridos para obtener igualdad de oportunidades, lo que implicaría deshacer los beneficios y privilegios de una oligarquía.

Por lo tanto, desde esta perspectiva, aunque el conflicto aparezca disfrazado de religión o etnia, siempre mostrará las fisuras sociales.

c.- Enfoque ecléctico: el aporte de Max Weber

Max Weber define a las etnias como grupos humanos que comparten una creencia subjetiva, una convicción sobre su origen, debido a ciertas similitudes físicas o biológicas; costumbres, o ambas; o por la memoria de procesos de colonización y migraciones, procesos, a la vez, histórico-económicos. En todo caso, resta relevancia a la pertenencia a un grupo familiar o a la sangre.

Dicha creencia –la presunta identidad, en términos weberianos- sería inspirada por la comunidad política, sin importar cuán artificial ésta sea. En su lucha por sobrevivir, los individuos descubren recursos comunes para combatir la política, es decir, para combatir en el ámbito del poder, de la dominación y de la influencia.

Desde esta perspectiva, la forma en que Weber define los grupos étnicos otorga centralidad a la noción de unidad en torno a creencias subjetivas respecto de procesos históricos, costumbres o fenotipos. El grupo étnico puede formarse en un proceso histórico, otorgándose un carácter constructivista a la noción de la formación del grupo. Dicho proceso entregaría al colectivo una memoria sobre motivaciones económicas –la colonización o la migración; la búsqueda o la huida- que les confieren el sentido de origen común. De esta forma, el grupo puede compartir la creencia subjetiva sobre elementos físico-biológicos; socio-culturales; e histórico-económicos, sin que medie, realmente una sangre común.

Por lo tanto, los tres ejes centrales de esta noción de la movilización social serían:

  • Centralidad en la política como el ámbito de regulación de la vida social.
  • Los grupos se organizan para obtener beneficios; si triunfan, dejarán fuera a otros que, probablemente, seguirán su ejemplo, formando grupos externos de presión. Por lo tanto, generan un "encierro monopolístico" que busca impedir a otros disfrutar de los beneficios compartidos por pocos.
  • Dichos grupos privilegiados actúan sin necesidad de justificar teóricamente la existencia de dicho encierro.

Desde esta perspectiva, por lo tanto, se combina el acercamiento a la movilización social desde la perspectiva de la distribución del poder centrado en las creencias intersubjetivas sobre dicha distribución. De esa forma, analiza la posibilidad de que la dominación y la deprivación social se transformen en imperativos de movilización grupal.

Dicho proceso siempre será fruto de la existencia del encierro monopolítico, el cual puede surgir por dos vías: la exclusión o la usurpación. Así, también surge la necesidad de realizar un análisis primario que permita identificar el encierro. Para ello es preciso verificar la existencia de patrones de distribución de poder, riqueza y status que mantengan alejado a otros de los beneficios de que goza el pequeño grupo privilegiado. Y, en segundo lugar, verificar la facilidad con que los individuos pueden acceder al poder, la riqueza y el status, por medios pacíficos.

En el ámbito político, el modelo dirige el análisis hacia la composición de las autoridades políticas desde el punto de vista de los elementos que constituyen la creencia subjetiva que justifica la identificación del grupo (raza, lenguaje, religión, región o cultura). En estados unitarios, como la gran mayoría de los latinoamericanos, deberá prestarse especial atención al poder Ejecutivo y a la burocracia.

En el ámbito económico, se estudiará la distribución de la riqueza y la libertad que existe en el contexto social correspondiente para acceder a recursos públicos, cuidando de establecer dicha observación bajo criterios de proporcionalidad, es decir, comparando el tamaño del movimiento con sus desventajas sociales. Asimismo, se advierte que el individuo en riesgo tiene mayores incentivos de movilización que aquellos incentivados por la solidaridad.

Y, en el ámbito social, se pretenderá establecer el tamaño y status del grupo, así como la naturaleza y extensión de sus demandas. La medida estática, se advierte, será insuficiente, para conocer cuán robusto es el encierro social. Interesa, entonces, analizar también cómo los grupos de status social se interceptan en las estructuras de poder político y económico.

Por lo tanto, el modelo de análisis propuesto para estudiar la movilización social en América Latina, se puede resumir en tres elementos centrales.

    1. Determinar si los beneficios individuales están determinados o no por categorías subestatales.
    2. Identificar el nivel de desproporción en la dominación con relación a la población involucrada en el grupo.
    3. Evaluar las posibilidades de solución pacífica del conflicto.

Aún cuando sea posible encontrar que los niveles de encierro social son reducidos, éste puede llegar a expandirse a través de relaciones de afinidad o solidaridad con otros grupos, lo que plantea también la necesidad de observar la relevancia de ciertos eventos que levantan la moral y la sensibilidad de los grupos, reforzando la creencia en su identidad insular, provocando una espiral de expectativas acerca de la resistencia colectiva a un orden establecido.

Finalmente, es preciso observar que en el desarrollo de los conflictos étnicos se puede establecer la existencia de un tipo de liderazgo denominado "empresarios de la identidad", los cuales elaboran discursos que identifican las demandas de los grupos con ciertos asuntos de interés público, buscando el interés de un conjunto mayor de individuos, los cuales pueden identificar beneficios en la acción. De esta forma, los movimientos sociales se alejan de los factores emocionales y se fundan en la racionalidad de los individuos que se pretende movilizar, buscando el necesario financiamiento para ello.

En todo caso, la sola percepción de la existencia de estos individuos o grupos puede llegar a motivar la reacción violenta del Estado. Así, se debe observar si el aparato burocrático mantiene la legitimidad en el monopolio y uso de la fuerza; si cuenta con las capacidades necesarias para movilizar aparatos burocráticos para actuar directa e inmediatamente y, por último, si es capaz de movilizar sectores importantes de la sociedad civil.

IIIº El concepto de gobernabilidad

En general, de la extensa literatura sobre gobernabilidad se pueden distinguir a lo menos cuatro usos convencionales del concepto. El primero se refiere a la estabilidad del sistema político; estabilidad que puede verse amenazada por factores internos (como una revolución o un golpe de estado) o externos (como amenazas a su seguridad nacional). El segundo, es el funcionamiento del régimen político, es decir, las fortalezas o debilidades de un sistema parlamentario o presidencial. El tercer uso del concepto gobernabilidad dice relación con la concepción ejecutiva del poder o la autoridad política, en cuanto ejercicio del poder y manejo de los recursos para la implementación de políticas en la sociedad. El cuarto corresponde a la concepción social, la cual pone el énfasis en los atributos colectivos de la toma de decisiones, en la acción de gobierno que tiene como contraparte a la ciudadanía.

Como se observa, la gobernabilidad se distingue como una capacidad del sistema político en su conjunto; los cuatro usos que se han esbozado anteriormente ponen la atención en algún punto particular y distintivo, con el propósito de facilitar la labor del analista ante una tema ciertamente complejo.

Por ello, podría existir -y como de hecho ocurre en la práctica- la posibilidad de tratar el tema de la gobernabilidad con hipótesis de trabajo como las siguientes (derivadas de los usos convencionales del concepto). Una tendría relación con el significado que tiene "la sobrecarga de demandas" para el sistema político. En ella se incluirían las variables comúnmente debatidas en los análisis de América Latina de crisis del sistema financiero, de ineficiencia del aparato estatal. La segunda hipótesis pone el acento en el aspecto fundamentalmente político, esto es, el marco institucional y legal. Implica las cuestiones de legitimidad de la autoridades ante la sociedad civil, el grado de autonomía de los actores que participan del proceso político, así como su nivel de cohesión. La tercera hipótesis se circunscribe a la capacidad de gobierno para el diseño, formulación y ejecución de políticas públicas. Es la variante del concepto de gobernabilidad a la cual adhiere el PNUD:

"la gobernabilidad democrática supone la legitimidad de las instituciones políticas, económicas y administrativas a todos los niveles. Abarca los complejos mecanismos, procesos e instituciones a través de los cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, median sus diferencias y ejercen sus derechos y obligaciones legales. Desde esta perspectiva, la gobernabilidad democrática tiene diversos atributos: es participativa y transparente en el proceso de toma de decisiones y dispone de mecanismos para la exigencia de responsabilidades por parte de la sociedad; es eficiente en la utilización de los recursos para lograr los fines previstos, es equitativa y promueve el Estado de Derecho" .

Una cuarta hipótesis derivada de sus usos corrientes es tratar a la gobernabilidad democrática como un "estado deseable" producto de las relaciones entre la sociedad civil y los diversos actores que conforman el sistema político, económico, cultural de una nación. Ante ello resultan habituales los estudios que enfocan el tema de la crisis del sistema político y de la gestión administrativa en su conjunto, (lo cual se traduce en la ingobernabilidad del sistema), en el ajuste de expectativas producto de la escasa capacidad de proveer a la sociedad los recursos políticos y, sobre todo, económicos que anhela.

Como podrá ser observado, para abordar la evaluación de la gobernabilidad se requiere una estrategia de amplio alcance, la cual resulta conveniente si el fin es la profundidad del estudio. Ello implica no tratar a cada uso del concepto separado del resto, ni ponderar una sobre la otra. En algún punto del estudio las diferentes hipótesis se topan, y con ello se recuerda que en investigación social las explicaciones mono-causales y con criterios sólo particulares, no consiguen un buen fin.

Como ha sido puntualizado en las líneas anteriores, se ha estimado conveniente el aspecto político institucional de los usos tradicionales del concepto gobernabilidad y reflexionar sobre sus principales variables. Sin que para ello desestimemos las otras acepciones.

La esencia de lo político y del poder -por medio del cual gobernantes y gobernados desarrollan estrategias de cooperación o conflicto- es su «naturaleza relacional». Es decir, prima la interacción, la capacidad de las personas para imponer su voluntad. Es también un proceso en el cual se influye en los cursos de acción de otros.

Esta reflexión de la naturaleza relacional del poder, permite entender que cuando se habla de gobernabilidad democrática aplicada al ámbito de lo político se cae en la misma lógica. La gobernabilidad -en esta variante del concepto- es ante todo una cualidad articuladora de las partes de un sistema global, es decir, que involucra tanto a los poderes del Estado como a la sociedad civil y las conexiones entre ellos.

Se considera una visión reduccionista del asunto el centrar la atención sólo en la función de gobernar, es decir hacer recaer la responsabilidad en el gobierno y su entorno más cercano. Así como simplificar la gobernabilidad a un problema de asignación de bienes económicos. El ideal de gobernabilidad busca el equilibrio entre las distintas unidades del sistema en su conjunto.

El marco conceptual fundamentalmente político que desarrolla esta investigación y que comprende variables tan significativas como el liderazgo político y el sistema de partidos en la democracia peruana, permite profundizar en la función esencial de gobierno, la cual se presenta en las conductas y actitudes de las élites políticas, aspecto descuidado de los análisis en la región que se caracterizan por el énfasis en lo estructural. Con fines analíticos se distinguen (2) dos funciones esenciales a la tarea de conducción política de un país:

    1. Una función de mantenimiento o de continuidad del sistema. El funcionamiento rutinario de las instituciones; la actividad política y administrativa diaria que no debiera ser alterada debido a los cambios de gobierno, más el marco institucional y la prestación de bienes y servicios a la sociedad.
    2. Una función transformadora o de cambio, con la cual cuenta el gobernante luego de la fase electoral. Es la función esencial de conducción política. En esta fase el gobernante posee la legitimidad para cumplir sus proyectos o programas y transformarlos en políticas públicas. Su staff también cambia: los políticos de partido ahora son políticos de gobierno y deben buscar los resultados esperados y cumplir con las promesas de campaña.

En ambas funciones de dirección política recae la cualidad de gobernabilidad. La gobernabilidad, como concepto multidimensional, puede ser enfocada a partir del liderazgo político desde la doble función ejecutiva de continuidad y de cambio.

De este modo, se entenderá a la gobernabilidad como un objetivo, como el propósito de un proceso encadenado entre los actores del sistema. Como la consumación de un adecuado funcionamiento de los sub-sistemas del escenario político actual y también de la calidad de esa relación.

Para los fines del trabajo, es conveniente centrarse por ahora en la función de gobernar.

El ejercicio del poder político es el derecho a cumplir con el plan de gobierno y la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes. Ese es el punto de vista del ganador de la elección. El perdedor tiene el derecho a controlar, a fiscalizar la doble función de gobierno: el mantenimiento y la transformación; así como el de evitar el obstruccionismo.

El partido o candidato antes del proceso electoral desarrolla la canalización y articulación de intereses con el fin de asimilar las demandas y percepciones de la ciudadanía con el fin de responder a ellas con planteamientos de índole política, económica y cultural, entre otras. La cuestión fundamental para la gobernabilidad democrática se da cuando se adquiere la facultad de ejercer el poder.

El partido o candidato en la fase post electoral debe velar por la conservación del marco institucional, y promover los cambios. Sin embargo, frecuentemente la ciudadanía se desencanta al observar que los cambios no fueron en la dirección esperada, las expectativas se ajustaron y las dificultades para el ejecutivo comenzaron a aumentar. Entonces, las presiones de cambio pueden llegar a desestabilizar la función del gobernante quien se encuentra ante un nuevo escenario donde debe transar y buscar determinados apoyos con el fin de cumplir sus requerimientos. Esta inestabilidad en la misión de gobierno se traduce en un problema de gobernabilidad. El conflicto se acentúa y entre el gobierno y la sociedad se produce un quiebre. Quiebre que las democracias consolidadas son capaces de resolver o administrar, no así en sistemas políticos inestables, con ineficiencias administrativas, o con valores cívicos debilitados al punto de hacer caer los gobiernos elegidos democráticamente.

Cuando se desata la crisis el analista puede estudiar el aspecto de la gobernabilidad del país en cuestión y hacer referencia, principalmente, al conflicto institucional, es decir, cuando la distribución de las prerrogativas entre los poderes que involucran el sistema político facilitan la indolencia decisoria y cuando existe desproporción importante entre los recursos necesarios y los recursos disponibles para satisfacer las demandas.

Edgardo Boeninger, ha analizado el tema de la gobernabilidad para el caso chileno. En su examen deja entrever la importancia de elaborar políticas públicas en un marco de profundización de la democracia. Los personeros investidos de poder legítimo deben empeñarse en hacerles llegar a quienes se sienten marginados, a quienes viven la injusticia redistributiva, las bondades de la democracia (libertades, participación, paz social) y de la economía de mercado (la cual no puede estar ausente de los menos favorecidos). Ello requiere un profundo compromiso con el entorno, el examen del contexto objetivo y subjetivo, para mitigar las desigualdades que erosionan la gobernabilidad de los países en vías de desarrollo. Entre sus ideas principales (como la alta capacidad de gobierno, la obligación de compatibilizar crecimiento y equidad, etc.) puntualiza una coalición societal para la democracia política y el desarrollo económico. Esto en virtud del notable consenso en las sociedades latinoamericanas actuales en aceptar la economía de mercado y la democracia como los grandes modelos organizativos de la vida común. Con lo cual demuestra lo sustantivo de gobernar con la capacidad de articular las demandas e intereses sociales -en un momento dado- con la agenda pública; todo ello con el propósito final de lograr el buen gobierno.

Nuevamente la reflexión recalca la naturaleza relacional del concepto, el enfoque multidimensional que supone la comunión de diversos actores, de diálogo permanente entre los distintos niveles de autoridad. A este patrón general se agrega el imprescindible tema de la «cultura política». Orientaciones de la ciudadanía hacia los objetos políticos como el sistema en general (régimen, comunidad política), los procesos de entrada (partidos, elecciones), las estructuras de salida (autoridades) y las actitudes del mismo individuo (participante del sistema). En este artículo se presentan las orientaciones hacia el proceso de salida de las actitudes políticas, los outputs. La importancia de la representación de los valores democráticos de la gente para el tema de gobernabilidad. El supuesto que se asume aquí y con el cual medir la solidez de la cultura política y la fortaleza del gobierno es que el descontento o la pérdida del apoyo con la autoridad no se traduce en inestabilidad, en erosión del sistema, en suma, en ingobernabilidad. Lo contrario conduciría a una serie de cambios del sistema de gobierno y demostraría la incapacidad de gobernantes y gobernados para colaborar en el bien común.

Su aplicación para el caso de Perú en la actualidad se verá en el próximo apartado, con especial atención a los factores político-institucionales (liderazgo y sistema de partidos) y la cultura cívica (los valores democráticos) de la ciudadanía.

IVº MOVIMIENTOS INTERNACIONALES

En primer lugar, verificaremos la existencia de organizaciones de magnitud continental que podrían ser interpretadas, rápidamente, como las mejores demostraciones de que es posible afirmar la existencia de un movimiento indigenista continental cuya influencia ha permitido potenciar la creencia subjetiva de ciertos grupos nacionales que han llegado, incluso, a instaurar la práctica de la revocatoria de mandato por decepción de expectativas. Sin embargo, creemos en la posibilidad de que estas plataformas sean simples instrumentos de unidades nacionales que buscan incrementar su legitimidad, lo que justifica el posterior análisis y tratamiento de las particularidades de algunos movimientos que llamaremos emblemáticos, en función de las conclusiones presentadas más abajo.

a.- Foro De Sao Paulo

"En la misma medida que teníamos una dinámica efectiva antes del 11 de septiembre, la hemos seguido teniendo. Esto no ha cambiado. Lo que ha cambiado es que somos menos visibles en los medios y ello nos ha llevado a que reflexionemos sobre nuestras tácticas y nuestra estrategia"

Texto anónimo de "América Libre, El Grano de Arena"

Formado en 1990, fecha que no deja de ser emblemática y muy significativa, contó con la participación de movimientos de extrema izquierda latinoamericanos. A saber:

    • Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil
    • Partido Comunista de Cuba
    • Ejército de Liberación Nacional (ELN) Colombia
    • Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
    • Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua
    • Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG)
    • Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador
    • Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México
    • Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México.

Asimismo, el movimiento se otorgó una orgánica que consta de dos instancias paralelas y complementarias:

    • Estado Mayor Civil, dirigido, entre otros, por Fidel Castro, Lula, Tomás Borge y Frei Betto.
    • Estado Mayor Militar, comandado también por el propio Fidel Castro, el líder Sandinista Daniel Ortega, y donde juega un rol importante el argentino Enrique Gorriarán Merlo
    • Reuniones anuales (Sao Paulo, La Habana, Guatemala y Ecuador, el 2003).
    • Publicación mensual por Internet, llamada "América Libre".

Ahora, la situación del llamado Grupo de Sao Paulo ha derivado hacia la evolución de conceptos tradicionales, como la soberanía. Por ejemplo, se habla de la pérdida de soberanía alimentaria de México.

Se afirma, como argumento en apoyo al movimiento zapatista, que "México ya no tiene soberanía alimentaria. Importa 95 por ciento de la soya de consumo y la dependencia en arroz llega a 58.5 por ciento; en trigo, al 49 por ciento; en maíz, a 25 por ciento y en frijol -aunque la compra oficial es baja- entra de manera ilegal. Además, la superficie cosechada de granos básicos pasó de 13.3 millones de hectáreas en 1990 a 11.9 millones en el 2000".

Dicha crítica a la pérdida de soberanía de los estados se refiere tanto a la capacidad de autodeterminación del modelo de desarrollo de los países, como a la producción de bienes necesarios para la subsistencia de la población, como a problemas diversos, como la inmmigración. Así, fenómenos como la globalización sirven para destacar la amenaza del principio de autonomía, pero, a la vez, economistas como Carlos Taibo y Susan Georges han afirmado que la globalización económica desnacionaliza la economía nacional, mientras la inmigración renacionaliza la política.

De esta forma, el movimiento toma aspectos esenciales de la teoría marxista, como es la lucha de clases y la subversión de la dominación burguesa, pero los latinoamericanos han desprovisto su lucha del carácter internacionalista que tuvieron en décadas pasadas, marcando una clara diferencia con el movimiento OLAS, por ejemplo.

Por último, señalaremos que se ha producido una dispersión de organismos que representan al movimiento a nivel del continente. Dicha característica dificulta la afirmación de que existe un grupo articulado que busca la movilización social en Latinoamérica. Attac, por ejemplo, se define principalmente como contrario a la libre circulación de capitales; existe también el Foro Social Mundial, donde se desarrollan contenidos programáticos propios de la socialdemocracia europea; y existe también el Movimiento por la Justicia Social, o el Bloque Regional de Poder, quienes han sido apoyados por la agrupación de Jesuitas por el Saneamiento de la Deuda y el Desarrollo, al justificar la tesis que entiendo la deuda externa como una nueva forma de colonialismo.

b.- Bloque Regional Del Poder

Según la visión de los presidentes latinoamericanos de países adscritos al Mercosur, este referente, desde la perspectiva estratégica, constituye la oportunidad de crear un Bloque Regional de Poder (BRP), apoyo desde el cual los países de la región podrían iniciar el proceso de cambio global, dirigido a abordar aspectos identitarios, económicos y democráticos en América Latina. Se busca la formación y consolidación de la "Patria Grande" de Simón Bolívar, o "Nuestra América", en conceptos de Farabundo Martí. Para él, la ampliación, profundización y democratización del Mercosur sería el punto de partida para la constitución de este referente que se orienta a combatir la tiranía de los Estados Unidos de Norteamérica. Este proceso,sin embargo, debe comenzar desde la reafirmación de las identidades nacionales pre colonización.

Desde este referente, la globalización es comprendida como la causa de que los estados nacionales no cuenten con el poder necesario para "defender los intereses de las mayorías en la arena internacional. El mínimo de poder necesario para elevar la calidad de vida de los excluidos es el Bloque Regional de Poder".

La definición estratégica de este Bloque consiste en promover una forma económica denominada tradicionalmente "Desarrollismo Democrático" o "capitalismo proteccionista de Estado". La novedad, sin embargo, no consiste en la proposición de un nuevo modelo de desarrollo, sino la aplicación de la forma en que se interpreta: "la estrategia de desarrollo practicada en los Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Es la única vía de desarrollo que la ciencia y la historia económica conocen para salir del subdesarrollo. No hay otra vía factible".

Así, el Mercosur, desde el punto de vista del BRP, sería el primer paso para la instalación de un centro de poder que debería ser capacitado para enfrentar la opresión internacional a la que la potencia mundial tendría sometida a América Latina. "La protección de este mercado interno, que inicialmente abarcará a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela y, probablemente Ecuador y Cuba" e incluiría el "fomento estatal sistemático de cuatro polos de crecimiento:1. La pequeña y mediana empresa; 2. Las cooperativas; 3. Las empresas estratégicas del Estado y 4. Las empresas transnacionales latinoamericanas."

De esta forma, vemos cómo se ha desarrollado una simple pero profunda descripción de los aspectos internos que debe desarrollar el Mercosur. Por ello, planteamos que la vinculación de sectores socialdemócratas latinoamericanos a través de organismos como el Foro Social Mundial o el BRP pueden implicar cambios profundos en la estrategia de desarrollo de países del mismo ámbito geográfico, pero abiertos a la competencia internacional.

Asimismo, "la estrategia económica propuesta requeriría, en el ámbito mundial, cerrar las cuatro venas abiertas de la Patria Grande que son: 1. La deuda externa; 2. El proteccionismo del Primer Mundo; 3. Los términos de intercambio desiguales; 4. La fuga de capitales. El Bloque Regional de Poder tiene que usar la deuda externa y su capacidad adquisitiva como poder de negociación con la elite del G-8, para imponer los requisitos funcionales necesarios para volver a una economía de crecimiento sostenido en la Patria Grande".

Finalmente, reproducimos lo más el párrafo más sucinto y, a la vez, más preciso para describir la estrategia económica que se promueve desde el BRP:

"El desarrollismo democrático a nivel nacional-regional responde a una necesidad inmediata; es una medida de emergencia ante la gravedad de la situación de las mayorías. Para trascender esta inmediatez, requiere la integración de elementos de la democracia participativa, es decir, de la civilización postcapitalista, para no quedarse pasmado en una estructura del pasado, como es la sociedad global capitalista. Entre esos elementos se encuentran:

  1. la ratificación anual plebiscitaria del presupuesto nacional por los ciudadanos;
  2. la entrega y el mantenimiento de diez canales de televisión por el Estado, a los sectores más importantes de la sociedad civil;
  3. la vinculación jurídica penal y civil de la propaganda de los candidatos y partidos electorales;
  4. La sustitución del Senado por una Cámara legislativa, conformada conforme a la estratificación social de la sociedad según sus deciles de ingreso, para que las mayorías -que son pobres- tengan una influencia efectiva sobre el aparato legislativo del Estado."

"Con estos criterios del único proyecto popular posible en América Latina, que el triunfo de "Lula" ha puesto en la agenda del día, los movimientos populares deben medir a los programas y protagonistas de los partidos políticos y negarles el apoyo y el voto, si no cumplen con él; afianzando, al mismo tiempo, su propia organización y fuerza y, si es necesario, generar su propia organización política, para no dejar el Estado en manos de personas que no lo usan en beneficio de la voluntad general, sino como parte de un negocio privado".

c.- Foro Social Mundial de Porto Alegre

La definición del Foro Social Mundial de Porto Alegre señala que "es un camino hacia la soberanía de los pueblos y un mundo justo". Celebrado por primera vez, entre el 25 y el 30 de enero de 2001, ha celebrado tres cumbres, llegando a reunir, en su tercera versión, entre el 23 y el 28 de enero de 2003, a 50 mil personas de todo el mundo, unidas en torno al rechazo a la globalización, el capitalismo, el liberalismo y el sistema multilateral que, según el movimiento, ampara la opresión del capital bajo formas militaristas.

En este sentido, se ha planteado el rechazo a la intervención militar de los Estados Unidos de Norteamérica, "a través del Plan Colombia en América Latina". Asimismo, señala su negativa a "aceptar la guerra como camino para resolver los conflictos". Sin embargo, sus planteamientos contrarios a la violencia como método de resolución de conflictos jamás apunta a cuestionar los métodos de las Farc o del ejército zapatista.

El "Llamado de Porto Alegre para las próximas movilizaciones", aprobado el 2001, es el principal documento ideológico que resume los principales ejes que se desarrollarían posteriormente con ocasión de reuniones de procesos paralelos.

El movimiento agrupa "sindicatos y ONGs, movimientos y organizaciones, intelectuales y artistas", los cuales orientarán su acción hacia la construcción de una "gran alianza para crear una nueva sociedad, distinta a la lógica actual que coloca al mercado y al dinero como la única medida de valor. Davos representa la concentración de la riqueza, la globalización de la pobreza y la destrucción de nuestra planeta. Porto Alegre representa la lucha y la esperanza de un nuevo mundo posible, donde el ser humano y la naturaleza son el centro de nuestras preocupaciones".

Resalta también el carácter confrontacional y desafiante del movimiento hacia "las elites y sus procesos antidemocráticos, representados en el Foro Económico de Davos". De esta forma, busca generar la movilización y la identificación con el movimiento a partir de una noción de solidaridad hacia los pueblos marginados y excluidos de los beneficios de la globalización económica impulsada por las grandes transnacionales. "Venimos a compartir nuestras luchas, intercambiar experiencias, fortalecer nuestra solidaridad y manifestar nuestro rechazo absoluto a las políticas neoliberales de la presente globalización".

En ese sentido, también declara lo siguiente: "El FMI, el Banco Mundial y los bancos regionales, la OMC, la OTAN y otras alianzas militares son algunos de los agentes multilaterales de la globalización transnacional. Exigimos el cese de su interferencia en las políticas nacionales. Estas instituciones no tienen legitimidad ante los ojos del pueblo y vamos a continuar con protestas en contra de sus medidas".

En el tema indígena, expresa el "reconocimiento y solidaridad" con los pueblos originarios en lo que se ha llamado "su histórica lucha contra el genocidio y el etnocidio y en defensa de sus derechos, recursos naturales, cultura, autonomía, tierra y territorio". De esta forma, podemos identificar un rasgo historicista propio de la herencia del materialismo histórico, que se expresa en un proyecto, también del mismo carácter.

Especial interés presenta la intención de generar un movimiento internacional, que coordine los esfuerzos de los grupos oprimidos y que fomente la llamada democracia participativa, centrada en los modelos implementados en Brasil.

Vº DOS CASOS DE TRIUNFOS DEMOCRÁTICOS

a.- Brasil, el Partido de los Trabajadores

El Partido de los Trabajadores logró un importante porcentaje de votos en las elecciones municipales de 1985, donde se eligió a María Luisa Fontonelle como alcaldesa de la capital de Ceará, ganando el 20% de los votos de Sao Paulo. Así, este partido aumentó su representación en la Cámara Baja, en 1986, de 14 a 19 representantes y retuvo un sólo escaño en el Senado.

Posteriormente, la campaña municipal de 1988 aseguró la elección de Luiza Erundina como la primera mujer alcaldesa de Sao Paulo. Posteriormente, Luiz Inacio "Lula" Da Silva superó en la primera vuelta a Collor de Mello en las elecciones de 1989.

A pesar de su avance electoral, en 1993 se produjo una escisión en el Partido de los Trabajadores, creándose una agrupación política denominada "Partido Socialista de los Trabajadores Unificados", que agrupa a facciones radicales del PT, como el grupo LIGA, Democracia Operaria, Convergencia Socialista, Núcleo de Independencia Proletaria, Movimiento Socialista Revolucionario y Frente Socialista. Este último es encabezado por el diputado federal, Ernesto Gradela.

De acuerdo con los resultados de los comicios de 1994, "Lula" se ubicó en segundo lugar con el 27.04 % de la votación. Posteriormente, las elecciones municipales de 2000 le permitió ganar ciudades estratégicas (de 60 a 161 en un universo de 5.559 municipios) en todas las regiones del país; entre ellas, "6 capitales de estado, siendo la más significativa Sao Paulo, una mega ciudad de más de 10,5 millones de habitantes (18 con el área metropolitana), donde el PT se transforma en el primer partido del estado, con el apoyo del 25% del electorado, superando al PSDB, a pesar de que este partido contó con toda la maquinaria del estado. En Rio Grande do Sul vuelve a ganar la capital por cuarto período consecutivo, siendo el partido más votado de ese estado. Ya en la primera vuelta logró 4,8 millones de votos".

Según los textos consultados, este fue el fenómeno que permitió modificar el escenario político del país, permitiendo la consolidación del PT como partido de masas, arraigado en la nación y, de hecho, "uno de los más grandes partidos de izquierda del mundo".

Gran relevancia tuvo el proceso realizado en 1997 conocido como Movimiento Consulta Popular, donde asumió 5 compromisos: "el compromiso con la soberanía, para dar continuidad al proceso de construcción nacional, rompiendo con la dependencia externa; el compromiso con la solidaridad sobre nuevas bases en las que la eliminación de la exclusión social y la desigualdad en la distribución de la riqueza, el poder y la cultura tengan clara prioridad; el compromiso con el desarrollo para poner fin a la hegemonía del capital financiero y a la condición de economía periférica; el compromiso con la sustentabilidad, buscando un nuevo estilo de desarrollo que no copie de modelos injustos y ecológicamente inviables; y el compromiso con la democracia popular, el cual apunta hacia la refundación del sistema político brasileño, con nuevas bases ampliamente participativas, de manera que la sociedad pueda controlar los centros de decisión de poder".

Este caso, es interpretado de la siguiente forma por otros analistas: (En dicha elección) "Elige 187 alcaldes, cuyos municipios concentran 28,8 millones de habitantes; 131 vice--alcaldes y 2.485 concejales. Con estos resultados el Partido crece en un 70% en número de alcaldes y en un 103% en votos. Los alcaldes petistas van a administrar el 17,5% de la población total del país. Y de las 62 mayores ciudades que concentran cerca del 30% de la población, van a gobernar 16, antes gobernaban sólo 5. De dos capitales aumentaron a 6, manteniendo Porto Alegre y Belém. Las 18 mayores ciudades que gobiernan concentran 20,5 millones de la población, entre ellas: São Paulo, Porto Alegre, Rio Grande do Soul, etc. (el 13,11% de la población) y detentan un presupuesto de alrededor de 7 billones y medio de dólares".

Una de las grandes fortalezas del partido consistió, en que, en las ciudades donde ejerció el gobierno hubo probidad, y fueron exitosos los programas implementados: "el presupuesto participativo, las becas escolares, los programas de renta mínima, del primer empleo, el banco del pueblo, el estímulo a la formación de consejos de distinto tipo: educación, salud, etc., fueron programas que mostraron que se podían hacer gobiernos diferentes".

En síntesis, este fue el proceso que llevó al PT a que, en las elecciones del 2002 obtuviera 14 de los 81 senadores y 91 de los 513 diputados, incluyendo el derechista Partido Liberal (PL), y los electos por otras formaciones de izquierda, se eleva el probable apoyo de "Lula" a 27 de los 81 senadores y a 193 de los 513 diputados.

b.- Ecuador, el Movimiento De Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP)

El Movimiento De Unidad Plurinacional Pachakutik (MUPP) y el grupo de Coroneles del 21 de Enero, han llevado a la presidencia del Ecuador a Lucio Gutiérrez, generando un proceso de especial relevancia en nuestro análisis, debido a la profundidad de sus planteamientos y en el arraigo cultural presentado. Asimismo, podemos afirmar el desarrollo o rescate de todo un sistema valórico y cultural que sustenta su éxito electoral.

Cuando el 21 de enero del 2000, el Parlamento de los Pueblos del Ecuador destituyó al Presidente Mahuad, nominó a la Junta de Salvación Nacional a un militar de carrera, entonces desconocido, Lucio Gutiérrez. "Al siguiente día, una vez que el contragolpe orquestado por el alto mando militar posesionó al Vicepresidente Noboa en el Ministerio de Defensa, los voceros de la partidocracia desafiaron al movimiento indígena a tomar el poder por la vía del voto. El 24 de noviembre del 2002, menos de 3 años después, el pronunciamiento del 54% del electorado por Gutiérrez, que le lleva a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) a la constitución de un gobierno popular, expresa la profundidad del proceso histórico" que se estaba registrando.

En un manifiesto conjunto, de julio del 2001, Pachacutik y el C21 (Partido Sociedad Patriótica 21 de Enero) se llama a la unidad de todas las fuerzas progresistas ecuatorianas para "reconstruir un país semidestruido por el salvataje bancario, la dolarización, el ataque constante al medio ambiente y la corrupción".

Al igual que hiciera el Foro Social Mundial de Porto Alegre, como las constantes denuncias de movimientos como Attac, la coalición asumió prontamente la denuncia de la inconveniencia para los intereses nacionales del Ecuador que podría tener la implementación del Plan Colombia, así como la instalación de un centro de operaciones estadounidense en la base aérea de Manta (oeste del país) para la lucha contra el narcotráfico.

El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik:

Al analizar la información disponible descubrimos elementos relevantes sobre el movimiento en comentario que justifican la sistematización de algunos de sus ejes centrales:

Principios: abierto a la participación activa y combativa de todo núcleo profesional, clasista, social o técnico dispuesto a englobarse en la lucha indeclinable para la consecución e instauración del cambio social.

Democratización del mercado

Control del capital especulativo

Redistribución del ingreso, con participación democrática de todos, creando condiciones de igualdad de oportunidades para las minorías, obreros y desempleados.

Concepto de cambio social: promueve un nuevo modo de vida, basado en la responsabilidad social individual con el medio ambiente y las próximas generaciones; respeto a la diversidad.

Democracia participativa, incluyendo la revocatoria de mandato

Promoción de una nueva moral y ética de responsabilidad individual y colectiva, basada en los principios del Ama Killa, Ama Llulla, Ama Shua (líderes indígenas ancestrales).

Reconocimiento del principio de equidad de género en todas las instancias de dirección y toma de decisiones.

Asimismo, destacamos que el artículo sexto de la declaración de principios del Movimiento somete a todos sus representantes a obligaciones poco comunes en la teoría de partidos y de la democracia representativa: "Todo dignatario de elección popular y todo militante que desempeñen funciones o cargos públicos por disposición del Movimiento se hallan sujetos a posibilidad de recibir distintos niveles de sanciones disciplinarias hasta la revocatoria de mandato por decisión del MUPP-NP, en los casos y por los mecanismos previstos en el Estatuto, Reglamento y Código de Etica". Incluye, además, la rendición de cuentas y fuertes obligaciones en torno a la transparencia.

El contenido ideológico del movimiento y sus definiciones, comienza con el esclarecimiento de una postura anti neoliberal, otorgando bases empíricas, cifras sobre flujo de capitales, brecha en distribución del ingreso, marginalidad, esclavitud:

"Es justamente en esta realidad y en este contexto, que en el Ecuador, al igual que en otros países como Brasil y el Movimiento de los Sin Tierra y el Partido de los Trabajadores, en México y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en Uruguay y el Frente Amplio, etc., que se ha constituido desde una diversidad de procesos organizativos el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik-Nuevo País. MUPP-NP, como un espacio de confluencia de voluntades que tienen como norte la transformación de la sociedad y la construcción de sociedades más humanas en las que la democracia no sea solamente un discurso dentro de la retórica del poder, sino un verdadero contrato social basado en la equidad, el respeto, la justicia, la tolerancia, el respeto y la dignidad de todos."

En esta declaración ideológica queda claramente expresada la forma en que el movimiento asume el marxismo y lo complementa con el indigenismo. El cuestionamiento al Estado se dirige, entonces, a la falta de respeto de las elites hacia la diversidad indigenista; en síntesis, al encierro monopolístico weberiano.

Uno de los contenidos centrales que propone el MUPP-NP, es la reforma política del Estado bajo la concepción de la plurinacionalidad e interculturalidad. Esta noción de interculturalidad implica una transformación de los imaginarios simbólicos sociales.

Por ello, Pachakutik (que significa "el retorno de los nuevos tiempos"), alude a sus antepasados que "hacían la evaluación de cuánto hemos mejorado a través de cada ciclo de tiempo y recuerda que Tupac Amaru y Atahualpa señalaban: "Regresaré y seremos millones".

Víctor Hugo Jijón, Fausto Cobo y Fausto Espín, redactores del programa de gobierno de Lucio Gutiérrez, llegaron a proponer "un modelo de desarrollo sustentable, solidario y soberano; economía popular y comunitaria; inserción selectiva y no subordinada en la economía mundial".

Para lograr estos objetivos, planteaban, deberían crear un "nuevo sujeto del cambio": la nueva izquierda que impulsaría una "alianza cívico social, que congregue a todas las fuerzas y sectores afectados por el modelo neoliberal".

VIº ELEMENTOS IDEOLÓGICOS

Hemos abordado algunos aspectos ideológicos de los movimientos exitosos en Brasil y Ecuador. Sin embargo, del análisis de los documentos que circulan a través de la publicación virtual "América Libre: El grano de arena", podemos verificar, concretamente, nociones comunes de los diversos movimientos en Latinoamérica que hemos seleccionado con el fin de ilustrar la claridad de pensamiento en torno a algunos ejes centrales.

a.- Globalización:

"La globalización refuerza un sistema sexista, excluyente y patriarcal. Incrementa la feminización de la pobreza y exacerba todas las formas de violencia contra las mujeres. La igualdad entre hombres y mujeres es una dimensión central de nuestra lucha. Sin esta igualdad, otro mundo jamás será posible.

La globalización neoliberal desata el racismo, dando seguimiento al verdadero genocidio de siglos de esclavitud y colonialismo, que destruyeron las bases civilizatorias de las poblaciones negras de África. Llamamos a todos los movimientos a solidarizarse con el pueblo africano dentro y fuera del continente, en la defensa de sus derechos a la tierra, la ciudadanía, la libertad, la igualdad y la paz, mediante el rescate de la deuda histórica y social. El tráfico de esclavos y la esclavitud son crímenes contra la humanidad".

"La globalización neoliberal ha provocado la concentración de la tierra y promovido una agricultura transnacionalizada, destructiva en lo social y ambiental".

"El Grano de Arena" también ha publicado la forma en que se perciben los datos económicos y estadísticos sobre la globalización:

El comercio mundial creció el 50 % durante los últimos seis años y ahora supone más de 17.000 millones de dólares diarios.

De las 100 entidades económicas más grandes del mundo, 51 son empresas.

Mientras tanto, el precio de productos primarios distintos del petróleo (alimentos básicos y materias primas producidos por el tercer mundo) cayó en más del 50 % en términos reales durante los últimos 20 años.

La deuda externa total de los países en desarrollo creció de 90.000 millones de dólares en 1970 hasta casi dos billones de dólares en 1998, de los 6.000 millones de habitantes del mundo,

2.800 millones de personas viven con menos de dos dólares al día y 1.200 millones con menos de un dólar.

Hasta 35.000 niños de menos de cinco años mueren cada día por enfermedades evitables.

La distancia del 20 % más rico del mundo respecto al 20 % más pobre se ha duplicado en los últimos cuarenta años, mientras que el patrimonio de las tres personas más ricas del mundo excede al PIB de los 48 países más pobres (que suman una población de 600 millones).

Los flujos de capital del Sur al Norte son tres veces superiores a las cada vez más inexistentes inversiones que, en un 80%, se hacen de los países del Norte entre ellos mismos. Es preciso terminar con el espejismo contrario.

b.- Deuda Externa

Uno de los elementos que, a juicio de los ideólogos del movimiento, expresa con mayor fuerza la vigencia del colonialismo es la deuda externa, la cual ha dado lugar a relaciones bastante curiosas, como el apoyo brindado por los jesuitas al no pago de la deuda.

  • "El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme"
  • Sobre el problema de la deuda externa de los países Latinoamericanos, el argentino Martín Lozada ha argumentado que los compromisos financieros asumidos por gobiernos de facto no obligan a los actuales gobiernos democráticos, por cuanto permitieron el financiamiento de gobiernos ilícitos -contrarios a la democracia y a los derechos humanos y por lo tanto ilegales- y podrían transformarse en un instrumento para acusar a los mismos acreedores de haber actuado con dolo y fraude.

Vemos, por lo tanto que la globalización y la deuda externa sirven a los ideológos de estos movimientos para referirse –desde el punto de vista crítico- a un proceso histórico, la colonia, que les otorga la creencia subjetiva de un rasgo común, que les otorga unidad y potencial de movilización.

c.- Liberalismo

En el centro del cuestionamiento ideológico, se plantea un juicio hacia la ideología liberal que podemos resumir en los siguientes aspectos:

  • La idea del liberalismo político y económico, basado en la pretensión de que cada individuo se haga responsable de su desarrollo, es entendida como la privatización de las "aspiraciones", mecanismo que permitiría controlar a la gente. Esa sería la "enfermedad moral del capitalismo".
  • El concepto de neoliberalismo se amplía a toda la generación de políticas públicas, entendidas como el gobierno del mercado, donde el gobierno sólo administra los dictámenes del mercado.
  • Considera los derechos de propiedad intelectual como una protección del control que garantiza a las megacorporaciones el derecho a cobrar precio monopólicos".
  • Es preciso desarrollar políticas de justicia social y de solidaridad que reconozcan que todos los pueblos están entrañablemente relacionados y que la paz o es fruto de la justicia o es silencio de cementerios de las víctimas de un crecimiento injusto y desproporcionado.

Esta forma de abordar la interpretación del orden liberal y capitalista no es más que la traducción latinoamericana de lo que Weber recomendaba a los científicos; observar la realidad política y social, desde la perspectiva de la dominación. Se encuentra, entonces, en el liberalismo y el capitalismo los fundamentos para agrupar la movilización social en torno a estructuras que demuestran la situación de exclusión de la población pobre latinoamericana.

Desde esta perspectiva, entonces, la movilización social en nuestra región encontraría, en el proceso histórico del colionalismo y de la deuda externa, y en la imposición del orden liberal y capitalista, las dos principales causas de movilización social: la usurpación y la dominación.

VIIº La Crisis de Gobernabilidad en Bolivia

La crisis boliviana no puede ser explicada sólo por el sentimiento anti chileno, sino que existen variables diversas. Reconocemos que dicho elemento es una motivación para la movilización social en el proceso de formación de una consciencia histórica sobre su situación de usurpación territorial. Sin embargo, también destacan variables como la fragmentación cultural, la debilidad del sistema político y de partidos, la dependencia del sector más pobre de la población -el indígena- a la producción de coca el cansancio del pueblo ante expectativas frustradas, generadas en épocas electorales y, por último, la corrupción.

Como vemos, Bolivia es un país de contrastes, no sólo por su geografía, sino por la composición de su población y su riqueza cultural. Aunque suele llamársele país altiplánico, el 59% de su territorio está ubicado en llanos, con una selva rica en fauna y flora. Asimismo, sus ciudades pueden ubicarse a más de 3.000 metros de altura o sólo a 200 metros. Estos atributos de la diversidad son reconocidos en el artículo 1° de su Constitución Política: "Bolivia, libre, independiente, soberana, multiétnica y pluricultural, constituida en República unitaria, adopta para su gobierno la forma democrática representativa, fundada en la unidad y la solidaridad de todos los bolivianos".

Dichos conceptos, "multiétnico" y "pluricultural", en todo caso, son recientes; fueron incorporados en la reforma constitucional de 1994, aprobada durante el primer período de gobierno del actual presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien aceptó la demanda de la gran masa indígena boliviana, la cual supera el 50% de la población. De ellos, los grupos más representativos son los quechuas y los aymarás, cuyo medio natural les formó un temperamento más hostil y han sido capaces de desarrollar su capacidad de organización. A ellos nos referiremos cuando mencionemos al indígena, ya que en ellos está representado el contraste entre dos claros referentes sociales bolivianos.

En el país vecino existe un ámbito social dispuesto a integrarse al mundo, modificando sus estructuras productivas para alcanzar el desarrollo y el crecimiento. Sin embargo, otra porción de la población –la mayoritaria- porta con orgullo una herencia cultural muy distinta a la tradición occidental y puja por mantener lo que considera derechos inalienables: propiedad colectiva de la tierra y de su sustrato, y la conservación de sus cultivos de coca.

Es necesario aclarar que existen grupos indígenas minoritarios, ubicados al oriente, quienes presentan características diversas, encontrando ejemplos de integración y, otros, que mantienen sus comunidades alejadas, preservando sus costumbres.

A pesar de su fragmentación, los grupos indígenas comparten un interés común. Bolivia cuenta con 8 millones de habitantes, de los cuales el 58.6% vive en la pobreza y en este grupo se encuentran los indígenas. Sin embargo, toda esta pobreza no se debe a falta de recursos naturales, sino a una serie de variables, como altos índices de corrupción, industria manufacturera incipiente y un sector de servicios casi inexistente.



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