Sociedad de la información y analfabetismo tecnológico
Manuel Área Moreira
En la sociedad actual, existe consenso en afirmar que en los países altamente desarrollados se ha producido una importante transformación de las estructuras y procesos de producción económica, de las formas de vida y cultura de los ciudadanos, así como de las relaciones sociales.
El acceso y uso inteligente de las nuevas tecnologías requieren de una persona con un nivel de cualificación distinto del que fue necesario hasta la fecha. Navegar, acceder al correo electrónico y lograr comunicarse mediante el mismo, ser crítico, etc., son entre otras, nuevas habilidades que debe dominar cualquier sujeto para poder desenvolverse de modo autónomo en la era digital.
Hoy en día, nos comunicamos a través de otros lenguajes como son el audiovisual y a través de soportes físicos que no son impresos, por lo que el concepto de alfabetización cambia radicalmente. En un futuro inmediato aquellos ciudadanos que no sepan desenvolverse en la cultura y tecnología digital de un modo inteligente, no podrán acceder a la cultura y el mercado de la sociedad de la información.
Se está poniendo en evidencia que el acceso a Internet en España es un fenómeno minoritario, ya que el análisis de los datos nos indican que; la inmensa mayoría de la población no es usuaria de la principal red de información representativa de la sociedad de la información, y que el perfil medio de ciudadano que accede a Internet desde España se podría definir como un varón adulto joven, con estudios universitario, que vive en una zona urbana y de clase media o alta.
Por lo que podemos decir que, las nuevas tecnologías de la información y comunicación pueden separar más que unir. Estrechan la comunicación entre quienes las utilizan, pero excluyen a quienes no. Por ello, será necesario articular medidas que favorezcan el aprendizaje y uso de las TIC a los grupos menos favorecidos culturalmente.
Un primer enfoque de los porqués de alfabetizar tecnológicamente a los jóvenes y adultos se apoyan en el avance y prosperidad económica de un país depende tanto de su desarrollo tecnológico como de la existencia de recursos humanos cualificados.
Quién no esté formado, cualificado para el uso laboral de las nuevas tecnologías evidentemente tendrá más dificultades para el acceso a un puesto de trabajo digno. El mero hecho de utilizar el multimedia o navegar por Internet no significará necesariamente ser un usuario inteligente y culto de las posibilidades tecnológicas de la sociedad de la información. Una cosa es el consumo de información como mercancía y otra es utilizar la red para una mejora de la calidad de las interacciones humanas.
El otro punto de vista para justificar la educación tanto de adultos como jóvenes en las TIC se apoyan en argumentos como, será formar personas que sepan desenvolverse crítica e inteligentemente a través de redes de ordenadores de modo tal que no estén indefinidos intelectual y culturalmente ante las mismas. Lo relevante será el desarrollo de procesos formativos dirigidos a que cualquier sujeto aprenda a aprender, y tome conciencia de las implicaciones económicas, ideológicas, políticas y culturales de la tecnología en nuestra sociedad.
El problema hasta ahora planteado no se resuelve solamente con la incorporación de los mass media y las nuevas tecnologías a las aulas como recursos de enseñanza. La búsqueda de soluciones consiste en reflexionar y discutir sobre la formación cultural que queremos potenciar en los alumnos y cómo logramos que los estudiantes transfieran este conocimiento a su vida cotidiana.
Por ello la necesidad de incorporar al currículum una educación o para los medios de comunicación sirve para formar ciudadanos que sepan desenvolverse inteligentemente en un contexto social mediático.
A Pérez comenta que más que transmitir información, la función educativa de la escuela contemporánea debe orientarse a provocar la organización racional de la información fragmentaria recibida y la reconstrucción de las preconcepciones acríticas, formadas por la presión reproductora del contexto social, a través de mecanismos y medios de comunicación cada día más poderosos y de influencia más sutil.
En definitiva, el papel de la educación de adultos en el nuevo contexto de la sociedad de la información, sería ayudar a formar ciudadanos más cultos, responsables y críticos ya que el conocimiento es una condición necesaria para el ejercicio consciente de la libertad individual y para el desarrollo pleno de la democracia.
El reto de futuro está en que los centros educativos innoven no sólo su tecnología, sino también sus concepciones y prácticas pedagógicas lo que significará modificar el modelo de enseñanza en su globalidad.
Fuente: http://s3.amazonaws.com/lcp/mercedes_munoz/myfiles/Sociedad-de-la-informaci%C3%B3n-y-analfabetismo-tecnol%C3%B3gico.doc